Líder alimentador vs. Líder desabastecedor
Por Dr. Guillermo Yanco
Los argentinos nos encontramos sobreviviendo ante una de las crisis que más ha molestado y entorpecido el sano desarrollo de un país que se intoxica con diferentes dosis de un reiterativo problema: la falta de un liderazgo facilitador y abastecedor, constructivo, que también promueva un recambio generacional. Más aún, se han desdibujado las originarias semillas que hicieron de este rincón del planeta el granero de personalidades mundiales que alimentaron nuevas ideas, visiones y concepciones.
Ante esto, las conducciones y los liderazgos son determinantes, y comprender si alimentan o desabastecen es vital para el crecimiento de cualquier proyecto de país moderno e insertado en el mundo del siglo 21.
La conducción o liderazgo desabastecedor es aquel que no aporta al conjunto, no forma hábitos ni estilos de vida sanos; es decir, no brinda aquello necesario para un buen desarrollo, para un sustentable crecimiento. Es un líder tóxico, en el cual su ganancia se basa en manipular el natural equilibrio de la dieta que todo organismo necesita, que no promueve las calorías ni vitaminas necesarias para el buen estado de la vida individual y colectiva. Estos líderes o conductores desabastecedores hacen dudar de las bondades de la vida social y comunitaria, inyectan virus en lugar de crear anticuerpos, boicotean a los que se esfuerzan y sueñan con crecer. Los puntos de comparación se distorsionan cada día más, la retórica y la palabra jactanciosa ganan terreno frente al logro de hechos concretos que alimenten las necesidades del sano crecimiento republicano y federal. Pretenden ser dueños del mundo animal desde el autoritarismo y no desde la autoridad, desde la crueldad y no desde la ternura.
Por otro lado, el conductor o líder alimentador es el que sin ditirambos y sin soberbia tiene la capacidad de elegir, preparar y dar los alimentos que determinan que los componente del Arca de Noe se empiecen a constituir en cooperadores de una placentera convivencia, sin espejismos, con realidades, pero con certezas y confianza. Es un líder que se desarrolla y hace desarrollar porque promueve que se satisfagan la mayor cantidad de necesidades y deseos de sus dirigidos o liderados. Es el que antepone la sensibilidad a la susceptibilidad, el conocimiento a la improvisación, la mesura a la desmesura, el que fomenta la paz.
Estos líderes que la nueva era del país reclama, deben ser el nutriente central de una dieta equilibrada basada en la independencia de poderes, el federalismo y la formación de una nueva generación política capaz de entender los actuales desafíos globales. No podemos dejar de comprender que sólo los líderes alimentadores pueden desarrollar la República Federal que tanto se pregona desde el retorno de la democracia.
Hoy, una Argentina que debe consolidar su estilo de vida, no puede, nunca más, olvidar consumir diariamente los nutrientes del diálogo y del consenso para mantener saludables a los más de 40 millones de ciudadanos que la mantienen viva.
Por eso, un líder alimentador y nutritivo es el único tipo de líder que reclama un país entero que, a fuerza de trabajo y esperanza, aprendió que querer la tierra es también parte de nuestra mejor vida.
Una antigua alegoría da cuenta que un buen día un señor muy rico se acercó a un hombre de espíritu y le manifestó no ser feliz, por lo cual el hombre de espíritu lo acercó a un espejo y al preguntarle que veía, el hombre rico contestó, pues me veo yo. Acto seguido el hombre de espíritu le pidió que se acercara a la ventana y ante una pregunta similar la respuesta del hombre de riqueza fue, pues ahora veo gente, gente.
El hombre de espíritu dijo entonces, pues bien, cuando dejes de verte a ti mismo y comiences a ver a los demás, empezarás a ser feliz.
GUILLERMO YANCO, abogado especialista en negociación, periodista
ANDY RIVAS, especialista en liderazgo, analista internacional, moderador.
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