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   NOTAS DE OPINIÓn
 

Las crisis de las clases políticas, desde el Magreb hasta México

Por José Alberto Aguilar Iñárritu

El 17 de junio de 2011

Como toda renovación, llegó con la primavera del Magreb después de un largo invierno autoritario. Pronto invadió el Oriente Medio y ahí también despejó el cielo y barrió la tierra. Cruzó a Europa y se convirtió en campamentos de la indignación. Los jóvenes madrileños, catalanes y de toda España, tentaron los límites del sistema, exhibieron los pasivos de la democracia e hicieron la crítica frontal a unas elecciones que no lograban resolver su protesta. Ahora abren sus plazas para repetirse en los barrios y elevar su grito al orbe. En Francia, Italia, Alemania, Grecia y
Bélgica, los jóvenes se hacen de las calles para exigir participación y futuro. Se asoman los fuegos de un verano caliente que amenaza con abrasar al mundo. Al menos por redes sociales, esas llamas ya llegan a México.

Desde 1968 no se veía un fenómeno parecido; sus características son distintas pero su motivo es similar: la exclusión. Ahora son las reglas económicas globales hoy en crisis quienes la acentúan. La confirman las grietas de la representación ciudadana en la democracia.

Desde los ministerios de finanzas se domina a la nación; se desemplea y precariza al trabajo; se depaupera al salario; se cancelan los sueños y la viabilidad de ser joven. Se ha potenciado el horror implícito en la sentencia de la escitora Viviane Forrester: “hay algo peor que la explotación del hombre por el hombre: la ausencia de explotación”.

La endémica falta de oportunidades agravó, y la voz de los agraviados no se escucha en los pináculos del sistema de toma de decisiones.

El hartazgo juvenil impulsa a la sociedad de los más a tomar conciencia de la subrepresentación de sus causas y también de la sobrerepresentación de los poderosos intereses de los menos. Tres décadas de salvaje capitalismo financiero han sobrecartelizado laeconomía mundial y han dañado a la democracia impulsada desde Occidente.

Si la rebelión civil del Levante se dirigió contra el arcaísmo autoritario socio occidental, los obuses contestarios de los Indignados europeos han pegado en la línea de flotación de la democracia que practicamos; ya se dijo, la matriz común es la exclusión ¿Estamos ante el comienzo de la crisis de la democracia liberal o sólo es un asunto de incapacidad de la clase política y de sus partidos para representar con integridad a sus votantes?.

La democracia es un sistema de igualdad y libertad, la isonomia y la isegoria de los antiguos. Una cabeza un voto y voz libre, que en la práctica se traduce en decidir quién nos represente. La voluntad del pueblo toma forma y se ejerce desde el balcón del poder que mira al pueblo desde arriba. Por eso la calidad de la representación es uno de los puntos críticos de la funcionalidad democrática; otro es el imperativo de un creciente progreso en las
condiciones sociales para todos. Parafraseando a Tocqueville, los hombres terminarán por ser iguales en todo, porque no se puede ser iguales en casi todo. Un tercero es la imprescindible contraloría ciudadana del ejercicio del poder y un cuarto es su capacidad para auto regenerarse.

El ejercicio democrático del poder, además de ser fiel a la Ley, supone la plena concordancia de sus actos con el interés general, que tiende a ser mayoritario y resulta de procesar el amplio espectro de los intereses particulares en el Estado. Son los partidos el vehículo de trasmisión para ecualizar esos intereses particulares, si estos fallan el poder pierde sustentación. Una causa: el autismo partidista; el ruido de sus intereses propios o de minorías poderosas, les impide escuchar la voz de sus representados.

En el México de los ninis y del fin de la era Reyes Heroles, los partidos son franquicias al servicio de cofradías internas, la república es rehén electoral, la igualdad es una frase retórica, la seguridad pública está seriamente lastimada, la mayoría ciudadana está subrepresentada y una rica minoría sobrerepresentada, la economía ralentizada sin superar su modernización fallida ¿Habrá suficiente pasto seco para los fuegos del Magreb?.

José Alberto Aguilar Iñárritu, político y escritor


Fuente: El Universal.mx
http://www.eluniversal.com.mx/editoriales/53305.html


 
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